Cambalache

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jueves, 8 de septiembre de 2011

Contra la violencia electoral de los extremismos políticos

Los tradicionales protagonistas de la violencia electoral han activado sus “tropas de choque”,  poniendo en evidencia  el profundo envenenamiento ideológico que ha caracterizado a estos partidos y a  sus plataformas de campaña. Si permitimos los espacios a estos extremismos irreconciliables, estaríamos contribuyendo  a una mayor agudización de la crisis social que nos abate, la cual es considerada  como la  más profunda en los anales de nuestra vida republicana.

GANA sostiene la firme creencia que para lograr el clamor de garantizar un proselitismo en un marco de tranquilidad ciudadana  es necesario que todos los partidos y candidatos sean libres de llevar a los ciudadanos  sus mensajes donde se aborden con amplitud los diversos  asuntos  que inciden en la vida social y sus propuestas de solución, sin restricciones arbitrarias al derecho a la libertad de expresión con ética y responsabilidad.

Estamos  convencidos que estas  elecciones son sumamente importantes para nuestra nación porque deben constituir el inicio del fin del camino que ha recorrido la nefasta polarización política que divide y destruye nuestra sociedad.

Esta inaceptable realidad de confrontación  que carcome todo el tejido social ha sido una mantenida y fortalecida de manera conveniente e  irresponsable  por las fuerzas  que son los referentes de la guerra fraticida que asoló la tierra pipil por más de una década, la cual es considerada como la más lamentable y vergonzosa etapa de nuestra historia como sociedad civilizada.

Por ello hacemos un enérgico llamado a ARENA y al FMLN para que abandonen de inmediato y de manera pública todo intento de  sustentar su estrategia en base a sus tradicionales campañas negras y sucias, que solo sirven para  exacerbar  las mentes y los corazones de sus correligionarios al inocularles odio y miedo hacia los que ellos denominan sus “enemigos ideológicos”.

Esta insana conducta institucional está creando un ambiente de violencia que caracteriza a las más reprochables  campañas electorales que enarbolan los propagandistas de la mentira y la descalificación moral,  diseñadas y planificadas en las oficinas  que asesoran estas anacrónicas y deleznables prácticas.
Las perversas mentes de los estrategas del mercantilismo y del socialismo, son de potenciar los instintos primarios contra el enemigo, la trampa emocional en la decadente consigna del vencer o morir o el montaje de una cruzada del bien contra el mal.

Uno de los desafíos más grandes que enfrentamos como salvadoreños racionales y civilizados es desterrar de nuestra realidad política a  los partidos y los dirigentes que atentan contra la convivencia armónica entre hermanos,  porque estamos convencidos que la tarea de promover y fortalecer la paz social exigen no solamente proclamar ideales pacíficos con vacíos discursos mediáticos, sino la construcción de estructuras de paz que traen consigo las verdaderas posibilidades de desarrollo.

Debemos asumir la responsabilidad de estar vigilantes y denunciar todas aquellas acciones que planifiquen y ejecuten los “adictos” a la violencia, poniendo en peligro  los derechos y libertades de los otros partidos y candidatos, para llevar a cabo sus campañas sin temor de ser víctima de ningún tipo de represalia o  violencia de cualquier naturaleza.

Nuestra visión  la compartimos con los auténticos salvadoreños defensores de la democracia y las libertades, entregados en la tarea  para consolidar la unidad nacional que requiere el proceso que nos llevará  a  redefinir las prioridades nacionales, en las cuales se concrete  la meta de un país unificado que se prepara a ganar la batalla contra los verdaderos enemigos de la patria: la pobreza  y la delincuencia.

¡Hoy más que nunca proclamamos en todos los rincones de nuestra patria: Solo la unidad nacional sacará adelante a El Salvador!

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