Contra la violencia electoral de los extremismos políticos
Los tradicionales protagonistas de la
violencia electoral han activado sus “tropas de choque”, poniendo en
evidencia el profundo envenenamiento ideológico que ha caracterizado a
estos partidos y a sus plataformas de campaña. Si permitimos los
espacios a estos extremismos irreconciliables, estaríamos contribuyendo
a una mayor agudización de la crisis social que nos abate, la cual es
considerada como la más profunda en los anales de nuestra vida
republicana.
GANA
sostiene la firme creencia que para lograr el clamor de garantizar un
proselitismo en un marco de tranquilidad ciudadana es necesario que
todos los partidos y candidatos sean libres de llevar a los ciudadanos
sus mensajes donde se aborden con amplitud los diversos asuntos que
inciden en la vida social y sus propuestas de solución, sin
restricciones arbitrarias al derecho a la libertad de expresión con
ética y responsabilidad.
Estamos
convencidos que estas elecciones son sumamente importantes para nuestra
nación porque deben constituir el inicio del fin del camino que ha
recorrido la nefasta polarización política que divide y destruye nuestra
sociedad.
Esta
inaceptable realidad de confrontación que carcome todo el tejido social
ha sido una mantenida y fortalecida de manera conveniente e
irresponsable por las fuerzas que son los referentes de la guerra
fraticida que asoló la tierra pipil por más de una década, la cual es
considerada como la más lamentable y vergonzosa etapa de nuestra
historia como sociedad civilizada.
Por ello
hacemos un enérgico llamado a ARENA y al FMLN para que abandonen de
inmediato y de manera pública todo intento de sustentar su estrategia
en base a sus tradicionales campañas negras y sucias, que solo sirven
para exacerbar las mentes y los corazones de sus correligionarios al
inocularles odio y miedo hacia los que ellos denominan sus “enemigos
ideológicos”.
Esta
insana conducta institucional está creando un ambiente de violencia que
caracteriza a las más reprochables campañas electorales que enarbolan
los propagandistas de la mentira y la descalificación moral, diseñadas y
planificadas en las oficinas que asesoran estas anacrónicas y
deleznables prácticas.
Las
perversas mentes de los estrategas del mercantilismo y del socialismo,
son de potenciar los instintos primarios contra el enemigo, la trampa
emocional en la decadente consigna del vencer o morir o el montaje de
una cruzada del bien contra el mal.
Uno de
los desafíos más grandes que enfrentamos como salvadoreños racionales y
civilizados es desterrar de nuestra realidad política a los partidos y
los dirigentes que atentan contra la convivencia armónica entre
hermanos, porque estamos convencidos que la tarea de promover y
fortalecer la paz social exigen no solamente proclamar ideales pacíficos
con vacíos discursos mediáticos, sino la construcción de estructuras de
paz que traen consigo las verdaderas posibilidades de desarrollo.
Debemos
asumir la responsabilidad de estar vigilantes y denunciar todas aquellas
acciones que planifiquen y ejecuten los “adictos” a la violencia,
poniendo en peligro los derechos y libertades de los otros partidos y
candidatos, para llevar a cabo sus campañas sin temor de ser víctima de
ningún tipo de represalia o violencia de cualquier naturaleza.
Nuestra
visión la compartimos con los auténticos salvadoreños defensores de la
democracia y las libertades, entregados en la tarea para consolidar la
unidad nacional que requiere el proceso que nos llevará a redefinir
las prioridades nacionales, en las cuales se concrete la meta de un
país unificado que se prepara a ganar la batalla contra los verdaderos
enemigos de la patria: la pobreza y la delincuencia.
¡Hoy más que nunca proclamamos en todos los rincones de nuestra patria: Solo la unidad nacional sacará adelante a El Salvador!

